Compréhension – IENA 2014 (LV1)

El tigre que nunca debió salir de su jaula

En Cataluña hay un sustrato de mal encaje con el resto de España, en parte en virtud de unos episodios históricos, muy lejanos y yertos, pero que siempre pueden recalentarse con mucha guindilla para excitar al personal. En parte también, por el indudable fet diferencial del idioma catalán. Este tema no tiene por qué plantear graves problemas, pero también puede especiarse y agitarse para enardecer a las masas. Hay también en Cataluña una vaga frustración, y unos celos violentos por no ser el centro de España y porque el idioma catalán tenga un relieve insignificante comparado con el castellano. Pero estos hechos están ahí y nunca van a desaparecer; son motivo de fricciones (Azaña decía que el problema de Cataluña hay que conllevarlo; yo añadiría que todos los españoles, catalanes y no catalanes, debemos conllevarnos los unos a los otros), pero, desde luego, no justifican el separatismo: la incomodidad no es opresión; el que los ricos paguen más impuestos que los pobres no es expolio; fets diferencials[1] los hay por todas partes: entre la Alemania danubiana y la báltica, entre la Francia mediterránea y Alsacia, hay tanta diferencia como puede haber entre las diferentes regiones españolas. Y no hablemos de Italia. El conllevarnos los unos a los otros ha sido la norma en la historia de España y debemos reconocer que nunca nos había ido tan bien como estas últimas décadas. ¿Entonces por qué este crescendo del paroxismo separatista?

Es muy sencillo: desde la asunción del poder por Jordi Pujol[2] y su partido, el gobierno catalán ha llevado a cabo una labor de adoctrinamiento de la población que no podía sino surtir sus efectos. Los instrumentos utilizados han sido todos los resortes de Estado, pero sobre todo la educación y los medios de difusión. Se ha difundido entre la población catalana, desde la escuela primaria hasta la prensa y la televisión, una versión deformada y victimista de la historia, repleta de falsedades, como que en 1714 se hubiera aplastado a una nación catalana que luchaba por su independencia, que un ejército de ocupación hubiera impuesto una explotación inicua, que se hubiera sometido a Cataluña a un expolio sistemático y de larga duración. La razón de este adoctrinamiento sistemático también es simple: el nacionalismo lo necesita para mantenerse en el poder. Todos los nacionalismos necesitan mitos, es decir, historias más o menos falseadas, para justificarse.

Ahora bien, como ocurría en el franquismo, la ineficacia política y la corrupción de los gobiernos nacionalistas resultaban demasiado evidentes. Según una reciente investigación de la Unión Europea, Cataluña es la región peor gobernada de España. No tiene que sorprendernos: Jordi Pujol ya nos dio una muestra de incompetencia en la gestión de Banca Catalana, y también de la utilidad de envolverse en la senyera para evitar las consecuencias. De igual modo, la pésima gestión de los gobiernos nacionalistas se oculta hoy tras un telón de retórica antiespañola. Los nacionalistas han endeudado a Cataluña hasta bordear la bancarrota; la corrupción es flagrante y omnipresente; pero la culpa de todo la tienen España y, especialmente, Madrid. La crisis lo ha precipitado todo: se va a Madrid a pedir ayuda con amenazas.

Se pide la independencia sin ambages. La población ya está acondicionada y así se olvida de las realidades económicas, que además se atribuyen, cómo no, a Madrid y a España. Cataluña será independiente y un nuevo estado en la Unión Europea. Pero como toda esta política independentista está basada en la improvisación y los arrebatos, ahora descubre la Generalitat que lo que se le había advertido era verdad; los tratados son muy claros: salir de España es salir de la UE, siendo el reingreso problemático y, que, en el mejor de los casos, tardaría muchos años. La huida hacia adelante ha conducido al nacionalismo a un callejón sin salida. Tiene que volver al odiado Madrid a pedir que le saque del atolladero. Esto es muy difícil, porque hace falta mucho dinero y entre tanto a la población, enfervorizada por las promesas a plazo, no se la puede acallar. El año 2014 está a la vuelta de la esquina y todo el movimiento independentista no va a comprender un frenazo en la recta final. El gobierno catalán está cabalgando el tigre que él mismo sacó de la jaula.

Gabriel Tortella, El País, 19/10/13

[1] Fet diferencial : (en catalán) hecho diferencial

[2] Jordi Pujol : presidente de la Generalitat (CiU) de 1980 a 2003.

Questions de compréhension du texte :

  1. ¿En qué consiste “el paroxismo separatista” evocado por Gabriel Tortella? (ligne 14 ) (100 mots* +/- 10% sur 10 points)

2.  Explicite la última frase en su contexto : “El gobierno catalán… en la jaula” (ligne 42-43 ) (100 mots* +/- 10% sur 10 points)

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