El nacionalismo catalán

A. Historia

esteladaDurante la década de 1830, apareció un movimiento cultural llamado la Renaixença, una corriente intelectual y literaria que en un principio buscaba la recuperación de la lengua catalana. El nacionalismo político nació a finales del siglo XIX y empezó a tener más importancia a principios del siglo XX. Durante la Segunda República, Cataluña consiguió un estatuto de Autonomía que perdió con la victoria de Franco en 1939.

Tras la muerte del dictador, se reinstituyó el parlamento catalán, la Generalitat. Con la Constitución de 1978, Cataluña se convirtió en una autonomía dentro de España. En 2005, el parlamento catalán aprobó un proyecto de nuevo estatuto de autonomía pero el Partido Popular recurrió ante el Tribunal Constitucional y en 2010 el nuevo estatuto fue declarado inconstitucional. Esta decisión, potenció las ideas independentistas. La crisis económica así como el fracaso de las negociaciones con Madrid empujaron los políticos catalanes a pedir un referéndum de autodeterminación rechazado de momento debido a su inconstitucionalidad. El actual presidente de la Generalitat, Artur Mas, intenta liderar el proceso soberanista. En 2012 y 2013, la Diada (fiesta catalana del 11 de septiembre) fue la ocasión de afirmar el nacionalismo catalán y de pedir abiertamente un referéndum de autodeterminación.

B. Ideología

100613_paises_catalans_mapa_catalam-u18315-frEl nacionalismo catalán es una corriente de pensamiento que parte de la idea que Cataluña es una nación. Este concepto se apoya en la historia, la lengua y en el derecho catalán. Para algunos, el territorio catalán se extiende más allá de las fronteras actuales de Cataluña y se habla de los países Catalanes. Los nacionalistas defienden la idea según la cual la cultura catalana es diferente de la cultura española y que Cataluña es una nación oprimida desde 1714. El 11 de septiembre de 1714, constituye la fecha clave en la ideología nacionalista, corresponde a la ocupación por las tropas de Felipe V la posterior supresión de las instituciones catalanas y la prohibición de su lengua en la administración.

El nacionalismo catalán promueve el uso de la lengua catalana en todos los ámbitos de la vida social de Cataluña, a un nivel superior a la lengua castellana. Los nacionalistas e independentistas catalanes denuncian que Cataluña está sometida a una injusticia económica por parte del Estado, entendiendo que Cataluña recibe mucho menos de lo que aporta en concepto de impuestos lo cual legitima que Cataluña tenga más autonomía que los otros. Desde un punto de vista simbólico, el nacionalismo catalán defiende la idea de que Cataluña, aunque forme parte de España, pueda tener selecciones deportivas propias, diferenciadas de las selecciones españolas, que puedan participar de forma oficial en los acontecimientos de mayor nivel internacional, siguiendo el ejemplo de otros territorios sin estado propio como Escocia, País de Gales…

C. El proceso soberanista de 2014

1. Argumentos a favor de la independencia

 a) El argumento económico: la independencia beneficiaría económicamente a los

Artur Mas, presidente de la Generalitat
Artur Mas, presidente de la Generalitat

 

catalanes. Una Cataluña independiente no se vería obligada a aportar fondos destinados a otras regiones, y además podría llevar a cabo una política económica centrada exclusivamente en sus intereses.

b) El argumento territorial ; Un Estado territorialmente pequeño es preferible a uno grande, porque la administración está así más “próxima” a los ciudadanos.

c) El argumento democrático : derecho a la autodeterminación. Consiste en afirmar que la gente tiene derecho a decidir a qué estado quiere pertenecer.

d) El argumento nacionalista : existe una “nación” (concepto histórico y cultural) cuya “identidad” sólo podrá preservarse y desarrollarse plenamente con unas instituciones estatales propias. Este argumento se acompaña de la idea según la cual los catalanes no se reconocen en la “nación española” ni en la cultura española.

 2. Argumentos en contra de la independencia

 a) Cataluña es parte indisoluble, desde hace siglos, de España.

b)  Los últimos 30 años de vida democrática en España han visto la mayor descentralización de su historia. No hay justificación para independizarse.

c) Cataluña no puede realizar una consulta sobre la independencia porque es inconstitucional. Tampoco podría consultar sólo a sus ciudadanos porque esta decisión atañe a todos los ciudadanos del Estado español.

d) Las particularidades culturales de Cataluña no justifican su salida del Estado y no tienen porqué ser motivo de separación.

e) Las consecuencias — sobre todo las económicas— de la separación de Cataluña serían negativas, tanto para ella misma como nuevo Estado, como para España en su conjunto.

 3. La consulta del 9N

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Artur Mas y Oriol Junqueras

 Después de la Diada (11 de septiembre de 2012) cuyo lema era Catalunya Nou Estat d’Europa (Cataluña nuevo estado de Europa), CiU, el partido al poder en Cataluña, se declaró a favor de un voto que pedía explícitamente la independencia de Cataluña. Convergència i Unió no era en teoría un partido independentista pero tras décadas de poder supo fomentar, mediante el control de la enseñanza, un fuerte anhelo de independencia entre la población catalana. Los partidos tradicionalmente independentistas como ERC (Esquerra Republicana de Catalunya) aceptaron la idea de una consulta sobre la independencia sin descartar la idea de una declaración unilateral de independencia en caso de victoria.

papeleta(1)-u23465-fr El gobierno catalán se quiso inspirar del proceso escocés e intentó inscribir la consulta dentro de la legalidad constitucional para conferirle legitimidad. No obstante, el tribunal constitucional declaró la consulta anticonstitucional pero se mantuvo a pesar de todo para el 9 de noviembre. La consulta hacía dos preguntas “Quiere que Cataluña sea un estado?” y “en caso afirmativo, quiere que este estado sea independiente?” Al no ser un escrutinio oficial, es difícil tener una cifra oficial de participación pero se calcula alcanzó un 50%. El “Sí” a las dos preguntas superó un 80% de los votos.